FoodPorn y WinePorn
· · · El espectáculo visual de la comida y el vino
Foodies de todo el mundo entusiastas de la comida y la bebida, de los maridajes, las opiniones y recomendaciones, que apertrechados con sus smartphones suben a la red con la inmediatez de un click tanta información que no sabemos de qué manera se podránpaladear y digerir con buen provecho, encuentran en las etiquetas o hashtags el recurso para destacar y vincular su publicación dentro del grupo de sibaritas interesados en el repertorio de la buena comida y el buen vino.
Compartir pasiones y gustos exquisitos en las redes sociales convierte en un ritual casi obligatorio antes de cualquier degustación, el momento de fotografiar desde una tapa hasta una copa de vino, más aún si se trata de una botella de gran valor o de imagen innovadora, por lo que muchas veces los platos y los vinos pierden o ganan temperatura mientras el comensal se preocupa por ofrecer a una legión de ávidos compañeros de mesa virtuales, la experiencia que está posponiendo para disfrute del gran espectáculo de la gastronomía.

El que más el que menos habla incansablemente sobre comida y vino, alimentando la fascinación por un tema que a pocos deja indiferentes, por lo que se espera que también se llegue al interés genuino sobre lo que se está comiendo y bebiendo. Ahora bien, puestos a etiquetar sobre estos temas, el Food Porn y el Wine Porn son precisamente la exacerbación de los sentidos con fotografías con aspectos, formas y texturas tan sugerentes y atractivas, casi fetichistas que por extensión expresan una afición que oscila entre lo apolíneo y lo dionisíaco.
La apariencia de las fotos y comentarios etiquetadas con los hashtags #foodporn y #wineporn, entre muchos otros que aglutinan a los #winelovers, #wineexperts, #winelife, #winelifestyle, #wineglossary tienen en común que buscan deleitar con sugerentes presentaciones este nuevo culto de los tiempos que corren: demostrar que se es un experto y sofisticado conocedor de la gastronomía y la enología elevados a la categoría de arte, objeto de deseo y arma de seducción.

En redes sociales, donde el alter ego del usuario es libre de compartir identidades y sumarse a tendencias que respondan a sus deseos hedonistas e incluso de disfrutar de alabanzas sociales, estas metáforas de alimentos fotografiados en primer plano debidamente preparados por expertos en el maquillaje e iluminación de la comida, satisfacen ese apetito a través de una estética exquisita capaz de hacer soñar con una
experiencia gastronómica y enológica de estrellas Michelín.
Los fotógrafos especializados en esta tendencia intentan conseguir en el territorio de la gastronomía y los vinos algo equivalente al erotismo sugerente, aquel que con imágenes y contenidos que disparan la imaginación, animan a explorar aquello que atrapado en la pantalla del dispositivo y convenientemente almacenado en el mundo virtual, no queremos resistirnos a probar en la realidad.
