Y la Subcultura del Vino

Y la Subcultura del Vino

· · · ¡¡¡Qué maravilloso es juntarse con un grupo de amigos y compartir un chato de vino vulgar sin mayores pretensiones!!!

 

 

En los últimos dos siglos, la Industria del Vino ha pretendido asociar su producto al refinamiento y sofisticación propios de la sociedad moderna de la era industrial; este hecho fue más acentuado tras el desarrollo del comercio internacional, y la introducción del vino en los canales anglosajones. Así los vinos de Burdeos, Champagne, Jerez y Oporto comenzaron a surcar los mares para acabar en las mesas más glamurosas de Londres, San Petersburgo o las Américas.

Bien es cierto que los mejores vinos siempre han estado presentes en mesas de Césares, Papás, Zares y Emperadores; pero es el vino una bebida de extendida y popular raigambre, que destaca por su presencia a lo largo de todos los estratos de la sociedad, de reyes a mendigos.

 

Los elaboradores de las principales zonas productoras del Mundo se sumaron a este ‘circo comercial’ y no es extraño que en estos días, paseando por un pequeño viñedo bordelés, nos encontremos con una familia podando su pequeña parcela, y que ésta pueda estar cotizada por encima del millón de euros. Es justo el reparto de la riqueza, y que ésta llegue a toda la cadena productiva, aunque como casi siempre entre los dedos de algunos se vaya quedando la ‘mordida’ más jugosa.

 

Como consecuencia de este status quo se han generado profesiones de singular importancia en la ‘cadena de valor’: merchantes, distribución especializada, sumilleres, crítica especializada, asesores de comunicación, líderes de opinión… todo un complejo entramado, que me recuerda al mundo del Arte. Un inmenso negocio que permite que las botellas más cotizadas alcancen precios desorbitados en algunos mercados. De hecho no es casualidad que la viabilidad de Champagne durante esta crisis se haya basado fundamentalmente en el mercado chino.

 

 

De la misma manera que se hacen subastas de las más destacadas obras de arte de famosos y cotizados artistas, no resulta extraño que en el mercado del vino se hable de ‘ventas en premieur’, cotización extraordinaria de algunas añadas, y de ediciones limitadas o para coleccionistas.

 

Pero hasta el mundo del arte se está ‘democratizando’ y en las sociedades posmodernas se ha dado el salto a la calle, y se habla de cultura urbana, de subcultura del arte, surgen nuevas formas, nuevas formas de expresar: obra gráfica, artistas gráficos anónimos, glichées, grafiteros, arte urbano que se aleja de los canales convencionales. El arte alcanza al pueblo en su versión actual, porque hay que comunicar con el lenguaje de nuestros días.

También en el cine se produjo esta revolución, se han dejado de producir películas al estilo de las grandes producciones del cine clásico de los años 40 y 50; surgen fenómenos como Quentin Tarantino, los hermanos Cohen o Matrix.

 

En el mundo del vino y parece que buscando una vuelta al origen, observo una tendencia a la vuelta a los vinos de antes, los vinos del origen, de la tierra; así oigo expresiones como vinos de pueblo, vinos naturales, o vinos de pequeños elaboradores; parece que la fuerza cultural y el carácter universal va preponderando desafiando incluso al todopoderoso establishment; pero parece que no ha surgido esta subcultura urbana, y si ha surgido, de momento no parece haber calado en las calles, aunque ya comienzan a verse pequeñas bodegas callejeras donde poder beber un vino de uso diario y cotidiano, en ambiente distendido, huyendo de la tirantez del protocolo.

 

¡¡¡Qué maravilloso es juntarse con un grupo de amigos y compartir un chato de vino vulgar sin mayores pretensiones!!!

Acerca del autor
Nacho León entre las viñas
Nacho León Gerente de bodegas Demencia

Desde la zona del Bierzo, Nacho León se dedica en cuerpo y alma a uno de los proyectos más valiosos que tiene España en lo que a vino se refiere: Bodegas Demencia. Un visionario que ha sabido mezclar a la perfección pasión, tradición e innovación.